
Hace ya un tiempo, nos pidieron que escribiéramos que era Ser Natural para nosotros... y este fue mi resultado...
Para describirte lo que para mí es ser natural, déjame que lo haga a través de un ejemplo. Siempre será más fácil plasmar ese sentimiento, si discurre en un entorno “natural”. Para ello necesito que visualices un bosque, con un rio, un valle y montañas.
Una vez tenemos nuestro bosque, vamos a adentrarnos en él. Nuestra actitud será la de un observador, sin implicaciones, ni juicios, todo lo que hay en el bosque es perfecto y vive en armonía.
Ahora mira el árbol que ha crecido en la pendiente de la montaña, en un suelo lleno de rocas y poca tierra. El árbol ha crecido en un entorno poco favorable, pero sus raíces se han adentrado en las rocas y han conseguido sustraerles el alimento necesario para crecer y mantener un tronco enorme. Pero el árbol sigue viviendo pese a las dificultades que le ha tocado vivir. No siente rencor, por tener esas circunstancias. Ni codicia vivir en un valle junto al río. Solamente vive y es natural.
Ahora observa la piña seca que hay muy cerca de él. La piña creció en sus ramas, como un hijo crece en el seno de una familia. Le dio vida, hasta formarlo por completo. Luego un buen día partió y cayó de la rama, y entregó sus frutos a la tierra. El árbol no se apega a la piña, porque siente que es parte de él, sino que es consciente del proceso natural en el que está inmerso y que mientras pueda seguirlo, seguirá creando piñas, estación tras estación.
No dejamos a nuestro amigo el árbol, ahora observamos el manto de hojas secas a sus pies. Él sabe que con el paso de las estaciones, sus hojas cambian de color, se secan y desciende hasta el suelo, y que forma parte del ciclo natural. El apego no se marca en sus ramas, ni en su tronco, y mucho menos en sus raíces. Él deja ir todo aquello que ya no le aporta nada.
Ahora acércate al rio. Míralo y observa el transcurrir de sus aguas. El chapoteo que se produce cuando el agua choca con las piedras y como estás siguen su discurrir río abajo. No hay rencor por que existan piedras en el lecho del río, ni saltos de agua, ni embases, ni ninguna otra cosa inventada por el ser humano. Solo hay un fluir y poco más.
Ahora te siéntate cómodamente y siente todo lo que te rodea… Que hechas en falta? Yo te lo digo, el tic tac, los segundo, los minutos, las horas….. el tiempo. Si observas bien, no existe el tiempo, nadie se preocupa por lo que pasó ayer, ni lo que vendrá mañana. Ni por las lluvias. Solo viven ese momento. Tampoco están apegados al lugar que ocupan, ni siente rencor por vivir en una zona desfavorable, ni sienten envidia, ni tristeza, ni sufrimiento. Solo viven ese momento que tú estás observando. Y cuando marchemos seguirán viviendo otros momentos. Para mí eso es ser natural.
